Erotización de la infancia: ¿cómo proteger a los niños?

Carlos Eduardo Fernandes
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19/09/2018 | Miércoles | 12:45 horas

A pesar de las discusiones en torno de ese tema, lamentablemente la erotización de la infancia está muy presente en la sociedad. Hoy en día, con la tecnología y la velocidad de los medios de comunicación masivos, los niños son expuestos cada vez más temprano a diversos contenidos, incluso, a aquellos que no son adecuados para su edad (porque son dirigidos al universo adulto).

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Ellos aparecen en músicas con letras peyorativas, películas, series, novelas, anuncios, propagandas, etc. En líneas generales, estos contienen incentivos que no son apropiados para sus edades, porque, al estar en etapa de formación, aún no están en condiciones de discernir entre lo que es verdad y lo que está mal, los beneficios o los maleficios de aquella exposición excesiva en su comportamiento y desarrollo.

Y, a menudo, esa triste realidad también se repite dentro de la propia familia, sin que ésta se dé cuenta del impacto que puede causar en la mente del niño (y, posteriormente, en su comportamiento).

Por lo tanto, es un tema extremadamente importante, pues la erotización de la infancia trae consecuencias que van más allá de las cuestiones morales y sociales y se adentran en el campo del Espíritu Eterno.

En el artículo Protección a los pequeños, el Presidente Predicador de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo, José de Paiva Netto, recuerda esa responsabilidad que debemos tener con los menores de edad:

“El ser humano, en especial el niño, es una fuente de realizaciones incesantes. Es la verdadera fortuna de la civilización. No puede permanecer cruelmente explotado, sometido a la servidumbre y al desprecio. Para él deben crearse condiciones, por mínimas que sean, de vivir con dignidad, cualquier tiempo que haya vivido”.

En este post presentaremos importantes cuidados que debemos tener con los niños, especialmente en esta temática. El artículo tiene como base una entrevista concedida por la Ministra Predicadora de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo1 Paula Suelí.

Consecuencias materiales y espirituales de la erotización de los niños

La sexualidad forma parte de la naturaleza humana, pero la erotización de la infancia obstaculiza el desarrollo infantil. Causa muchos daños psicológicos, emocionales y expone, incluso, a los niños y adolescentes a abusos sexuales. Porque cuanto más estén familiarizados con gestos, comportamientos y con contenidos de tenor sexual, más propensos estarán para desviar su afectividad hacia esos temas.

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Ellos empiezan a pensar que para ser aceptados y amados será necesario tener un comportamiento sensual, como si fuera una moneda de cambio, ¡cuando esto no es verdad! Y esto los expone a contextos de abuso, porque los pedófilos y otros abusadores utilizan un enfoque infantil y sensual.

Entonces, si están familiarizados con esto, pensarán que es normal y difícilmente conseguirán defenderse, porque no percibirán que hay algo errado en ese tipo de comportamiento.

Por esta razón, es necesario percibir que esos daños que obstaculizan el desarrollo del niño repercutirán a lo largo de toda su vida. Y, muchas veces, cuando sea adolescente, e incluso adulto, creerá que para tener aceptación afectiva será necesario sexualizarse.

En la Religión Divina, creemos que “estamos en cuerpo, pero somos Espíritu”. Y, por esto, esos daños se extienden a la Agenda Espiritual de ese niño, ya que todo tiene su propio tiempo de desarrollo.

Agenda Espiritual: Enseña la Religión del Amor Universal que nadie nace en la Tierra sin un propósito de existencia. El Educador Celestial, Jesús, nos dio Su ejemplo: “Descendí del Cielo, no para hacer mi propia voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió” (Evangelio, según San Juan, 6:38).  Por lo tanto, cada uno de nosotros, antes de reencarnar en la Tierra, asumimos en el mundo espiritual —nuestra patria de origen— un conjunto de compromisos, desafíos y situaciones, que componen nuestra Agenda Espiritual.

¿Qué es la Reencarnación y por qué es necesaria?

En cada reencarnación, el espíritu eterno del ser humano tiene como propósito pasar por la infancia, preadolescencia y adolescencia. Esto es intencional y forma parte de la planificación divina, porque constituye la madurez emocional, afectiva y, principalmente, espiritual. De esa forma, el niño necesita aprender a jugar, a hacer amistades, a respetar su propio tiempo y su cuerpo.

Cuando esas etapas se saltan por cuenta de erotización en la infancia, por ejemplo, esa persona llega a la edad adulta y puede sufrir mucho. Y también puede tener comprometidos sus acuerdos espirituales en la Tierra, por no estar lista o por causa de los traumas que fueron generados por ese obstáculo.

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Internet, músicas y videos: ¡cuidado redoblado!

Una atención muy necesaria para evitar esto es en cuanto a los contenidos que los niños consumen, sean en músicas, videos o cualquier otro formato en Internet, etc. Es nuestra responsabilidad como adultos cuidar lo que ellos están viendo y oyendo. Incluso, es un error pensar que no tiene nada de malo compartir en Internet contenidos de tenor sexual o que exponen a los niños al campo de la sexualidad.

Jesús es muy severo en lo que se refiere al cuidado de los niños. ¡Y con toda razón! ¡Él hace esto porque nos ama! Afirma el Cristo de Dios en Su Apocalipsis, según San Juan, 3:19: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo”. Es decir, Jesús actúa con Justicia y nos llama la atención en este fragmento de Su Santo Evangelio según San Marcos, 9:42:

“A cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que se le atara una piedra de molino al cuello y se le arrojara al mar”.

Reparen en ese detalle: ¡tropezar! Que decir, entonces, de la erotización de la infancia, que causa a los niños un mal mucho mayor.

Por esto, reafirmamos: ser negligente en esto es grave por el hecho de comprometer la Agenda Espiritual de esos niños, adolescentes y jóvenes. Y no hay nada en la Tierra que tendría un castigo mayor que esto. Es necesario considerar que ¡Jesús no nos está aconsejando a morir, nunca! Pero Él nos muestra cuán serio es el compromiso con la infancia y la juventud.

“Ah… ¡Pero, no es mi hijo!”, alguien puede afirmar. Sin embargo, es el hijo de alguien y, ante todo, es hijo de Dios, por lo tanto, ¡merece nuestro respeto! Por tal razón, nosotros debemos tener una postura madura en las redes sociales y en los contenidos que vemos y traemos a nuestra casa. Y es importante también denunciar ese tipo de actitud, como forma de ayudar a que los niños sean protegidos. Esto es responsabilidad social, pero antes es responsabilidad espiritual.

Al presenciar a alguien próximo que hace esto con algún niño, necesitamos advertirlo (con todo el debido respeto), para no ser omisos ante un problema que podrá ocurrir.

+ Entienda cómo las familias son formadas espiritualmente en la Tierra 

¿Cómo evitar la erotización precoz?

¡Es necesario intervenir! Sin embargo, aprendemos con Jesús que esto no se hace de forma impositiva. Pero, sí, ayudando al niño y al adolescente a reflexionar sobre lo que están consumiendo oyendo, viendo y accediendo. En fin, llevarlos a la reflexión por medio del diálogo, conversando y cuestionando si aquel mensaje representa de hecho lo que ellos viven, lo que ellos son. Por ejemplo, con preguntas, como: “¿será que somos más atrayentes solo porque entramos en aquel auto o usamos aquel perfume?”, “¿será que es así, que las cosas realmente funcionan?”.

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Y necesitamos actuar de esta forma con todo, si no parecerá una persecución contra un cantante, un programa, etc... De esta manera, vamos logrando transportar aquella reflexión para otras cosas que al niño le gusta y consume, incluso, también, por el contexto social en que él ya vive en la escuela, con los amigos.

Y los pequeños son capaces de comprender, pero el asunto necesita tratarse con claridad. La conversación nunca debe caracterizarse por juzgar su carácter, por ejemplo: “¡Dios mío, ¿cómo no sabes de eso?!” o “¡¿cómo te dejas llevar por aquello?!”.

Si actuamos de esta forma, podemos hacer que el niño tenga un comportamiento a la defensiva. Así, en vez de aceptar la orientación, le puede empezar a gustar aún más aquel contenido, aunque no represente su real sentimiento.

Otro cuidado importante es prestar atención dentro de casa, cuando, por ejemplo, surgen juegos aparentemente inofensivos: “ah... ¿ya tienes novio o novia?”, “¿ya te besó?”. Esto también es un incentivo.

O peor, juegos como: “cuando crezcas, yo me quiero casar contigo”, que no es un elogio al niño. Por lo contrario, ese tipo de enfoque es como si estuviéramos imponiéndole la madurez de un adulto. Porque, el niño no tiene condiciones de dar una respuesta emocional a esas cuestiones.

El niño no se enamora, él tiene amigos

¡Y nosotros necesitamos ayudar a nuestros hijos (y también a los sobrinos, a los nietos) a posicionarse sobre esto! Principalmente, para que sepan defenderse cuando sean abordados por terceros. El primer paso es combatir dentro de nuestro hogar la erotización de la infancia, no considerar “bonito” o hasta incitar —aunque no sea intencional— ese tipo de comportamiento.

Nosotros necesitamos ayudarlos a entender que ellos tienen el derecho de ser niños y jóvenes y que aún no necesitan preocuparse por ese tipo de tema. Y, es más, que las dudas sobre ese y cualquier otro asunto, nosotros, padres y responsables, estaremos siempre a su lado para responder y ayudarlos.

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1 Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo: También denominada Religión del Tercer Milenio y Religión del Amor Universal. Se trata de la Religión Ecuménica de Brasil y del mundo.

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