Las consecuencias espirituales de los celos

Thaís Afonso
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26/02/2016 | Viernes | 14:30 horas

¿Quién no ha sentido celos de alguien o de algo? A menudo vemos este sentimiento como algo natural e incluso como un "condimento" extra en una relación. Sin embargo, los celos no son tan inofensivos como parecen, las consecuencias no son tan simples y pueden, incluso, acercar a nosotros las energías negativas y los espíritus aún ignorantes, presos a este tipo de sentimiento y que terminan alejándonos de nuestra felicidad.

¿Qué podemos hacer, entonces, para lidiar con los celos y no dejar que este sentimiento domine nuestras relaciones? En primer lugar, es importante tener en cuenta la gran diferencia que hay entre celar, cuidar y prestar atención a las personas que amamos y tener por ellas un sentimiento de propiedad, de control y de dependencia.

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El sentimiento de posesión

Según los expertos, quien siente celos tiene, por regla general, pensamientos y sentimientos negativos en relación a la amenaza de la pérdida. En tan solo un momento, el desaliento o incluso la desesperación pueden apoderarse de nosotros y socavar nuestras relaciones, ya que los celos también representan, muchas veces, la inseguridad en uno mismo y la falta de confianza en el otro.

¿Cuántas veces una simple suposición se convirtió en la razón para una discusión exorbitante? Los celos, cuando son destructivos, nos hacen perder el equilibrio íntimo y desencadena una serie de actitudes que nos perjudicarán a nosotros mismos y a los que nos rodean.

No debemos suponer que las personas se convirtieron en propiedades nuestras simplemente porque asumieron un vínculo con nosotros. Las personas no son cosas que podemos poseer, aunque temporalmente. Sobre este sentimiento de posesión, que no debe ser cultivado en las relaciones, explica el Presidente Predicador de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo1, José de Paiva Netto, en su libro Reflexiones del Alma, pág. 149:  

“Cuando Usted comprende el sentido de la renuncia, aprende a amar. Es en ese momento que la felicidad genuinamente se apodera de su corazón. Lección del Bhagavad-Gita: ‘Conoce la Paz, quien se olvidó del deseo’”. 

Esta es la postura que se aplica perfectamente a nuestras relaciones, que nos enseña a vivir con más equilibrio interior.

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¿Cómo tener relaciones más sanas?

El respeto, el diálogo y el Amor son, por lo tanto, pilares para una relación sana y duradera. En el mismo libro, pág. 77, Paiva Netto aporta otra importante contribución a este tema: 

“Previsor es quien levanta la represa antes de que llegue la inundación. Paranoico es quien lo hace sin motivo alguno”.  

En este caso, ser previsor no significa llamar a la persona cada cinco minutos y preguntar dónde está, con quién está, qué está haciendo y hacia dónde va. La prudencia se presenta en la construcción de una relación basada en la confianza mutua, en el diálogo constante y en el respeto a las decisiones de cada uno.

Es también del autor la siguiente reflexión: “Dios nos deja moralmente libres, sin embargo, no irresponsablemente libres”. Cada uno de nosotros es responsable de aquello que hace a los demás. Y es por nuestras acciones que rendiremos cuentas, jamás por lo que dicen de nosotros. Así que no hay razón para desesperarse.

Para superar el miedo, la ansiedad, la incertidumbre, la desconfianza, la ira, el descontrol y equilibrar las emociones, se puede contar con el apoyo de la medicina y de la ayuda profesional. Busque también ocupar el tiempo con pensamientos y actitudes fraternas, que le harán bien a usted y a tantas personas que pasan por desafíos.

Otra poderosa herramienta que jamás debemos olvidar es la oración. La Religión del Tercer Milenio enseña que la oración no debe entenderse como un refugio para los cobardes u ociosos, sino como una oportunidad de encontrar la tranquilidad del Alma, para entender las circunstancias y actuar de forma más acertada. ¿Vamos a permitirnos esa oportunidad?

¡Participe de la Cadena Ecuménica de Oraciones de la Religión del Amor Universal por una relación más feliz! Ponga su nombre y de sus seres queridos.

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1 Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo — También denominada Religión del Tercer Milenio y Religión del Amor Universal. Se trata de la Religión Ecuménica de Brasil y del mundo.

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