¿Orar por alguien funciona?

Bárbara Bigas
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02/09/2022 | Viernes | 11:05 horas

¡Orar por alguien es, sin duda, una actitud noble y compasiva! Cuando nos preocupamos por un ser querido o sabemos de un grupo de personas que pasa por un sufrimiento, aunque no podamos ayudarlos de forma directa (material, financiera o estar juntos físicamente, por ejemplo), contamos con el valioso recurso de la oración intercesora a nuestro favor.  

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Cuando les dirigimos a nuestros semejantes los mejores sentimientos y vibraciones de Amor Fraterno, fuerza y ánimo estamos orando. Con seguridad, esas emanaciones poderosas promueven innumerables beneficios, no solamente para quien recibe la oración, sino también para quien ora, como veremos más adelante.  

Todos podemos establecer ese diálogo abierto con Dios, ya sea por intermedio de la oración o de la meditación, independientemente de la tradición religiosa o de la filosofía de vida. 

Entonces, pare por unos minutos y mentalice a las personas a quien usted desea enviar sus energías de paz, salud, fortaleza espiritual y eleve el pensamiento a lo Alto. Haga ahora mismo una oración intercesora: 

 

ORACIÓN DE LA CARIDAD
Autoría:
Malba Tahan

Oh, Jesús, Divino Modelo de la Caridad, que los seres humanos tardan tanto en comprender, danos aquellos puros sentimientos de Amor al prójimo, los cuales nos dejaste tan admirables ejemplos. Haz, Señor, que yo ame santamente a mis semejantes por Amor a Ti, cumpliendo Tu Nuevo Mandamiento, que determina que nos amemos unos a los otros como Tú nos has amado; que yo nunca los juzgue mal; que los ayude en sus necesidades; y que, sufriendo sus debilidades en este mundo por Amor a Ti, Jesús, pueda un día cantar con ellos Tus alabanzas, ¡así en la Tierra como en el Cielo!

Los beneficios de orar por alguien  

Orar por alguien, reiteramos, es también beneficioso para quien practica esa acción, pues, al hacerla, nos ponemos en el lugar de aquellos que sufren.  

De esa forma, pasamos a ver los desafíos de manera distinta, vencemos a ciertos egoísmos, agradecemos más por todo lo que tenemos y desarrollamos un sentimiento muy importante para la vida: la empatía.  

Con una postura más empática, reducimos los desacuerdos, mejoramos las relaciones con quienes están cerca de nosotros, y nuestra vida se vuelve menos estresante y más armoniosa.  

Además, orar con sinceridad del Alma fortalece nuestra sintonía con Dios, Jesús, con los Ángeles de la Guarda y los Espíritus de Luz que igualmente actúan por nuestra felicidad.  

¿Jesús nos orienta a orar por alguien?  

¡Sí! ¿Y dónde encontramos esa advertencia en la Sagrada Biblia? Abramos el Santo Evangelio de Jesús, según San Mateo, 5:43 y 44, en el que el Divino Maestro trata el tema y nos impulsa a ir más allá en nuestras actitudes diarias:  

“Ustedes han oído que fue dicho: ‘Amarás a tu prójimo, y odiarás a tu enemigo’. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen”(La cursiva es nuestra).

Es decir, debemos orar por nuestros semejantes y recordar también a aquellos con quienes tenemos discrepancias y que, así como nosotros, enfrentan sus desafíos. Para esto, utilice la empatía en sus acciones e, incluso, aproveche ese momento. Ruegue para que esos lazos de odio se rompan y trabaje para lograrlo.  

Dios está atento a todo lo que manifestamos, particularmente a nuestros pensamientos y sentimientos. Por lo que, si la oración intercesora es verdadera y busca ser útil al prójimo, ella se convertirá en realizaciones beneficiosas a todos los involucrados en ese acto de Caridad.  

Vale destacar que orar por alguien no significa que no podamos o que no debamos ayudar de otras maneras. La oración debe estar aliada a acciones de prevención, seguridad y auxilio, siempre que nos sea posible, y nunca se debe utilizarla como excusa para la inercia ante la decisión de lo que nos hace mal o hace mal al prójimo.

La Oración intercesora y la Ciencia 

En su libro Las Profecías sin Misterio (1998), el Presidente Predicador de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo, José Paiva Netto, en el capítulo “Oración y Ciencia”, presenta un estudio sobre los beneficios de la oración intercesora: 

En cuanto al tema que estamos tratando, es muy oportuno el reciente artículo publicado por la UnB Agencia, en su site (www.unb.br), con el título “Efectos de la oración en la salud”. En él, se presenta un notable estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Brasília (UnB), de Brasil, en el que queda claro la acción de la oración sobre las células humanas.   

El médico y profesor titular de Inmunología de la Facultad de Medicina (FMD) de la Universidad de Brasília (UnB), Carlos Eduardo Tosta no se considera un religioso en el sentido convencional del término. Aun así, unió ciencia y religiosidad en una investigación que se desarrolló durante tres años (de 2000 a 2003) en el Laboratorio de Inmunología Celular de la FMD. El propósito fue: estudiar el efecto de la oración en la salud de las personas. Él usó como referencia un estudio pionero de 1988, desarrollado en California, en el Hospital General de San Francisco. El médico Randolph Byrd investigó a un grupo de 393 pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) coronaria que recibían el mismo tratamiento médico. Ellos fueron divididos en dos grupos y uno de ellos recibía oración intercesora a distancia. Los resultados de la investigación demostraron que, después de recibir oraciones, los enfermos mejoraban en algunos aspectos. Ellos necesitaban menos medicación como antibióticos y diuréticos, sufrían menos edema pulmonar e insuficiencia cardíaca y casi no necesitaban ser entubados para mantener la respiración. En la investigación realizada por la FMD, la diferencia fue la participación de personas sanas, en el lugar de enfermas. Participaron 52 estudiantes de medicina, divididos en parejas del mismo sexo y de la misma edad. La idea era verificar si la oración intercesora a distancia podría alterar la función de las células de defensa, como los monocitos y los neutrófilos. Para la satisfacción del equipo, los resultados revelaron que las células de defensa sufrieron influencia de la oración. Cuando los individuos que recibieron la oración fueron comparados con los que no la recibieron, o el mismo individuo fue comparado antes y después de ser objeto de la oración, se comprobó que la oración aumentó la estabilidad de la función celular, lo que significa decir que las células funcionaron mejor. “Cuando interpretamos los datos, observamos que la oración tuvo el papel de inducir el equilibrio, y esto tiene sentido, ya que en medicina equilibrio es sinónimo de salud”, explica el investigador responsable por el estudio.  

Con los resultados de ese estudio y de otros puntos aquí presentados, percibimos que, sí, ¡orar por alguien funciona! Y trae innumerables beneficios espirituales y materiales; por esto, ¡busquemos incorporar este buen hábito a nuestra vida!  

El escritor Paiva Netto afirma: 

“Cuando se sienta abatido, eleve su corazón a lo Alto, con el fin de sintonizar mejor con el Poder Superior. De esa forma, abastecerá el Alma para los embates de la Vida. Puede estar seguro: orar funciona”.  

Saber sobre esto, nos hace tener la seguridad de que siempre podremos ser útiles a nuestros Hermanos en Humanidad, especialmente cuando conocemos las bendiciones recibidas de la oración intercesora.  

Si usted quiere, deje en el Libro de Oración del Templo de la Buena Voluntad, la Sede Espiritual de la Religión del Tercer Milenio, los nombres de las personas por quienes dedicará su oración. ¡Cliquee aquí para acceder!

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